Un taller pequeño
y mucho oficio.
Marcos Crespo y María Piqueras se conocieron en una fábrica de tapicería contract de Albacete a comienzos de los ochenta. Marcos cortaba madera, María cosía fundas. En 1987, con dos máquinas de coser industriales y una mesa de cortar comprada de segunda mano, fundaron Piqueras y Crespo — un taller pensado para hacer sillas a medida para hoteles y restaurantes de la zona.
La primera silla que salió de aquel taller fue para un restaurante de Albacete que aún sigue abierto. Las patas eran de haya maciza, el asiento de espuma HR-32, el tapizado un bouclé crudo. Treinta y nueve años después la silla sigue en el comedor de ese restaurante. La hemos retapizado dos veces.