Los comedores pequeños son la norma en España, no la excepción. En pisos de 60-80 m², el espacio dedicado a comer suele ser lo que sobra después de distribuir sala, cocina y dormitorios. Pero un comedor pequeño, bien resuelto, puede ser exactamente tan funcional y tan bonito como uno grande. La clave está en elegir las sillas correctas.
Mucha gente busca "sillas pequeñas" cuando en realidad lo que necesita son sillas de perfil visual ligero. Una silla de tapizado oscuro y estructura gruesa puede pesar visualmente mucho más que una silla de dimensiones similares con estructura fina y tela clara. En espacios pequeños, la percepción de peso visual es tan importante como las medidas reales.
Lo que hace a una silla visualmente ligera:
La Silla Dalim en tela blanco con patas beige es un ejemplo de esto: sus medidas son estándar pero su perfil es tan limpio que en un comedor pequeño apenas se nota visualmente. Es la diferencia entre una silla que ocupa y una silla que acompaña.
Si tienes una mesa rectangular pegada o semi-pegada a una pared, sustituir las sillas de ese lateral por un banco es la solución más eficiente que existe. Un banco permite sentar a 3 personas en el espacio donde normalmente caben 2 sillas, no sobresale tanto cuando no está en uso y facilita que los niños entren y salgan sin mover nada.
El banco también tiene una ventaja estética: da al comedor un carácter más relajado e informal que se adapta muy bien a comedores integrados con la cocina o con el salón. Y cuando no se usa para comer, puede funcionar como asiento extra o incluso como zona de almacenaje si tiene hueco interior.
Si tu comedor del día a día es para 2-4 personas pero varias veces al año necesitas sentar a 8-10, considera comprar más sillas de las que usas habitualmente y apilarlas cuando no las necesites. No todas las sillas son apilables, pero cada vez más diseños contemplan esta posibilidad sin sacrificar la apariencia.
La ventaja es clara: puedes tener una mesa pequeña con 4 sillas en uso y 4 más guardadas en un armario o en la entrada. Cuando llega la familia, sacas las 4 adicionales y el comedor se transforma sin que hayas tenido que comprar una mesa más grande ni hayas sacrificado espacio durante todo el año.
En interiorismo existe un principio básico que se aplica directamente a los comedores pequeños: los colores claros amplían visualmente, los oscuros reducen. No es magia: es que los tonos claros reflejan más luz y hacen que el ojo perciba los límites del espacio como más lejanos.
En un comedor pequeño, unas sillas en tela beige o blanca rota van a hacer que el espacio parezca más grande que si eliges el mismo modelo en tela gris oscura. No es que la segunda opción sea mala —puede quedar estupenda en comedores con buena luz y suelos claros—, pero en espacios muy justos, los tonos neutros y claros son los más seguros.
Cuando el espacio es muy justo, la tentación es sacrificar el espacio de paso para meter una mesa más grande o más sillas. Error. Con menos de 70-80 cm entre el borde de la silla ocupada y la pared, el comedor se vuelve incómodo en el uso real: la gente choca, no puede levantarse bien, y lo que parecía una solución se convierte en un problema.
Antes de comprar, mide tu comedor, coloca la mesa (mentalmente o con cinta de carrocero en el suelo), y comprueba que quedan esos 80 cm en los laterales por los que se circula. Si no quedan, la mesa es demasiado grande para el espacio, no las sillas.
En Bordecor fabricamos todas nuestras sillas en Albacete, lo que significa que podemos darte medidas exactas de cualquier modelo antes de que compres. Si tienes dudas sobre si un modelo encaja en tu comedor, escríbenos con tus medidas.